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Thursday 23 de February de 2017 - 07:45:05

Homenajes, autorreferencia y pulcritud marcan el pulso del nuevo disco de Charly García

▓ - Con agradables melodías, en las que predomina una impronta rockera y una prolija producción con la que pareciera dejar atrás su etapa musical más caótica, Charly García vuelve a apostar a la canción con “Random”, su interesante, autorreferencial y parejo nuevo disco de estudio, que saldrá a la venta el próximo viernes, en todos sus formatos.

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█ - Una primera escucha de este trabajo, que llevó varios años de preparación, deja una agradable sensación de reencontrarse musicalmente con el Charly previo a su etapa “Say No More”, con pasajes que recuerdan a discos como “Filosofìa barata y zapatos de goma” o “La hija de la lágrima”, más allá de que mantiene ese concepto en la gráfica que acompaña el disco.

A lo largo de diez canciones de un nivel parejo, en las que cuesta encontrar puntos altos o bajos, García apela a sumar cuidadas capas de teclados y delicados groove de bajos para armar cada tema, con el solo agregado de baterías aportadas por Fernando Samalea, las sutiles guitarras de Kiuge Hayashida Soiza y coros de Rosario Ortega, que apuntalan su labor vocal.

En ese recorrido, pone sobre la mesa las principales influencias musicales que lo marcaron, como la invasión británica de los ´60 con los Beatles a la cabeza; las baladas del productor Phil Spector; la atmósfera floydeana y ciertos coqueteos con el soul y el funk, más cercanos a Prince que a los referentes “puros” de estos géneros.

En cuanto a las letras, Charly se muestra, como es su costumbre, terriblemente autorreferencial; con un ojo puesto, por momentos, en sus aventuras de antaño, y el otro, en el cine y la televisión, como ventanas a la fantasía o, lisa y llanamente, a la estupidez humana.

Grabado en los estudios Cathedral, Los Pájaros y el móvil Say No More, con la colaboración de Guillermo “Tato” Vega, los Turf Fernando Caloia y Nicolás Ottavianelli y Nelson Pombal; y masterizado por el legendario Joe Blaney y Ted Jensen, en Estados Unidos, “Random” suena pulido y preciso, sin que nada falte ni sobre.

El arte de tapa es una pintura del propio Charly, en donde se puede ver a una mujer en una cocina, con alguna referencia bastante críptica a los pescados, en un estilo similar al que el artista había mostrado en otras oportunidades, como en el caso del disco “Tango 4”.

“Acá estoy, tratando de ganarme unos pesos”, dijo un Charly de buen humor, a través de un breve video que acompañó la escucha del disco, organizada por Sony.

 

 

El disco abre con “La máquina de ser feliz”, el tema de difusión que ya pudo escucharse en las radios, que en su inicio remite a “De mí”, asume hacia el medio del tema un tono floydeano y se va con un tranquilo solo de guitarra.

Sin embargo, más allá de tratarse del corte elegido para la promoción el disco, la canción, de tono relajado, opera como una amigable invitación para adentrarse en algunos tracks más rockeros.

En este sentido, aparece “Ella es tan Kubrick”, la segunda canción, que podría ubicarse a mitad de camino entre “Ella es bailarina” y “Cucamonga dance”, con una secuencia de teclados que oficia de riff y abundantes referencias al mundo cinematográfico con menciones a “Lolita”, “El resplandor” y Nicole Kidman, además, por supuesto, del famoso director.

“Privamera” presenta una introducción country, con la guitarra haciendo las veces de banjo, y una base rítmica que recuerda a los primeros Rolling Stones, cuando abordaban repertorio blusero. Hacia la mitad, el tema gana en intensidad con un toque más rockero aportado por las distintas capas de teclado.

“Ahora que estoy rehabilitado, saldré de gira y, otra vez, me encerrarán cuando se acabe, y roben lo que yo gané”, dice un pasaje de la letra, en donde García vuelve a sacar a la luz su histórico enojo con los “vampiros” de la industria; para luego rematar con un esperanzador: “Porque siempre estaré pronto a renacer, porque hoy ya estoy más joven que ayer”.

“Rivalidad” tiene un aire a “Fanky”, aunque sin la famosa base de la guitarra, lo cual ya la ubica en un lugar diferente, que se desdibuja hacia un tono más melodioso a medida que avanza el tema. Antes de su cierre con una suerte de scat, Charly narra una situación que indudablemente le tocó vivir con algún vecino poco paciente en su legendario departamento de la calle Coronel Díaz.

“Otro” es un rock arrastrado con un ritmo bien marcado que, de tan breve, comienza a redondearse cuando apenas pareciera que está entrando en calor. El final presenta un pequeño caos sonoro, pero siempre controlado. Le sigue “Lluvia”, una balada rockera, de letra dulce, con un piano eléctrico que marca el motivo musical de la canción y un órgano hammond que se cuela para aportar nuevos matices.

“Believe”, único corte en donde la batería está a cargo de Antonio Silva, es un notable homenaje al rock inglés de los '60, cantado en ese idioma y con una letra sencilla, que remite al “Rain” de los Beatles, aunque sin el toque psicodélico. Las armonizaciones vocales de Rosario Ortega en los coros refuerzan la idea central de la canción.

En “Amigos de Dios”, Charly la emprende contra los telepredicadores que cada noche copan todas las señales con su acentro brasileño. “El cojo avanza y el mudo tiene voz”, canta sobre una base con aires soul y, nuevamente, un hammond que aporta misterio a la melodía.

Los homenajes a las influencias siguen con “Spector”, una bonita balada que tiene su punto culminante en la modulación del tema, en donde salda deudas con el famoso productor, creador del muro de sonido y responsable de varios grupos vocales femeninos de los `60.

“Mundo B” cierra este trabajo, con un andar lento, arrastrado e intenso, que hacia el final parafrasea a George Martin, a partir de loops y cintas pasadas al revés, y alusiones a “She loves you” y “I want to hold your hand”.

En definitiva, “Random” da la sensación de recuperar pulcritud y previsibilidad para un artista que, desde sus obras cumbres hasta sus etapas más caóticas, siempre se esforzó por estar a la vanguardia y marcar el camino a seguir.


 

Fuente: RosarioN / Télam