Fútbol
lunes 15 de mayo de 2017 - 21:35:12

Central fue contundente, con actitud festejó ante un Newell´s apático, que se aleja de la cima

▓ Primera División ••• Rosario Central hizo valer su contundencia y derrotó a Newell's Old Boys por 3-1 en el clásico rosarino disputado en el Parque Independencia, que terminó con incidentes con los hinchas de la Lepra que colmaron el Coloso Marcelo Bielsa. Federico Carrizo y Marco Ruben, en la primera etapa, y Germán Herrara, a un minuto del final del partido, le dieron la victoria al conjunto auriazul, que de esta manera se tomó revancha de la derrota que sufrió en el Gigante de Arroyito en la séptima fecha del certamen. Para el equipo rojinegro descontó Mauro Formica a dos minutos del cierre cuando Central ya jugaba con un hombre menos por la expulsión de José Leguizamón. El triunfo mantuvo a Central en zona de Copa Sudamericana.

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█ - El clásico rosarino fue un torbellino de emociones. Primero con la foto grupal de los planteles mezclados en símbolo de convivencia. Después con 90 minutos de furia que tuvieron todos los ingredientes que necesita tamaño partido para mantener la adrenalina y el estado de ebullición hasta el pitazo final. Cuatro goles de buena factura, choques picantes en los que se sacaron chispas jugadores de uno y otro bando, una tarjeta roja en el aire, muchísimo color en las tribunas, técnicos que se comieron las uñas junto a la línea de cal y, aunque lamentable, también desmanes ya en tiempo adicional, los que obligaron al árbitro Federico Beligoy a suspender el partido cuando la suerte ya estaba echada a favor del canalla. Porque con todos estos aderezos a flor de piel hay que decir que Central armó un triunfo conmovedor en el Coloso.

Resultado de imagen para CENTRAL VENCIO A NEWELL´S 3-1

El aguerrido equipo de Paolo Montero se impuso 3 a 1 con absoluta justicia, claridad y solvencia, ante un Newell's que jamás tuvo respuestas anímicas ni futbolísticas para enderezar un trámite que siempre le fue adverso. Así Central construyó con sacrificio e inteligencia una victoria enorme, magnífica e inolvidable en suelo ajeno. Y lo celebró con sus jugadores abrazados en la mitad de la cancha, saltando y cantando porque la fiesta se mudó a Arroyito.

El triunfo canalla no fue por arte de magia ni por esas casualidades que a veces definen los clásicos cerrados. Todo lo contrario. Es que en el pizarrón Paolo Montero se devoró el planteo que propuso Diego Osella. El bautismo del DT uruguayo en el derby no pudo ser mejor. Fue soñado. Porque sus jugadores hicieron un culto de la disciplina para marcar de la mano de un gigante Damián Musto y cuando tuvieron la pelota en los pies se animaron a atacar y así clavaron tres pepas en el arco de Luciano Pocrnjic.

Ya a la media hora la historia estaba casi resuelta y con un Newell's arrodillado en la lona, casi impotente para ir por la heroica. La ilusión del título se le hacía trizas.

Primero Pachi Carrizo sacó el latigazo cruzado que se coló en el palo izquierdo del arco del Palomar. Y después Colman lanzó el centro justo para la palomita furiosa de Marco Ruben, el nueve que miró al cielo y le dedicó el golazo a su abuelo recientemente fallecido. Central no era una maravilla ni mucho menos, pero le quitó la pelota a Newell's, ganó las divididas en el medio y metió dos estocadas que tuvieron perfume a sentencia previa. Faltaba una hora de partido, pero la sensación era que Newell's estaba muy destartalado para reinventarse. No hay dudas de que lo anímico empezó a pesar en la cabeza de los futbolistas leprosos que necesitaban cortar la racha de no poder ganar un clásico de local desde 2008 (2 de noviembre con gol de Rolando Schiavi).

Central le sacó petróleo a esta situación porque el nerviosismo del local se olfateaba en el aire. En el complemento la historia siguió igual, con un canalla ordenado y un rojinegro que quería ir para adelante y siempre chocaba con una pierna rival. Hasta por impotencia el Negro Domínguez le dio un manotazo y un cabezazo a Damián Musto en el área visitante. Claro que el fútbol y más los clásicos siempre entregan un plus de incertidumbre. Cuando el partido estaba planchado el paraguayo Leguizamón le metió un patadón a Nacho Scocco y Beligoy le mostró la roja directa. Ahí apareció una luz de esperanza en el local, más porque el rival tenía uno menos que por esbozar una reacción futbolística.

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Entonces Newell's fue al frente con el corazón en la mano y tras la guapeada de Escobar y el centro desde la derecha llegó la soberbia definición de Mauro Formica para el descuento. Pero Central no estaba dispuesto a hipotecar una victoria que tenía en el bolsillo hacía rato y el Chaqueño Herrera decoró el resultado tras una corrida por la derecha. Tercer gol canalla, festejo desenfrenado y proyectiles que cayeron sobre el arco del Ruso Rodríguez y el juez de línea Ezequiel Brailovsky. Allí Beligoy cruzó los brazos en alusión a que no se jugaba más y el partido quedó suspendido ya en tiempo de descuento, aunque la victoria de Central ya está sentenciada y habrá que ver si Newell's recibe una sanción por los desmanes.

Después llegó el festejo del plantel canalla con Montero incluido gritando la victoria a los cuatro vientos y con los jugadores de Newell's retirándose cabizbajos, masticando bronca por no poder regalarles a sus hinchas un triunfo de local en el derby. La última postal fue repudiable, con algunos violentos que forzaron un portón para meterse a la cancha cuando todavía estaban los auriazules en el césped. La policía los sacó de la tribuna a balazos de goma (ver páginas 20 y 21). Igual nada empañó el triunfazo de Central. Fue una tarde Gigante en el Parque. La alegría es toda auriazul.


 

Fuente: RosarioN / La Capital